La
fórmula se aplicará a una licitación simultánea de San Antonio, Valparaíso
y Coquimbo:
El subsecretario
del Trabajo, Mauricio Jelvez, explica que la nueva medida no afectaría la
llegada de inversionesextranjeras a los terminales nacionales.
Es definitivo: desde
ahora, los privados que administren los puertos tendrán que financiar un
paquete de medidas sociales y previsionales para los trabajadores. O en
palabras simples, las empresas que ganen las próximas licitaciones de
Coquimbo, San Antonio y Valparaíso tendrán que correr con los gastos de,
por ejemplo, los programas de ayuda para aquellos trabajadores que
despidan.
Pero ¿con estos
"cobros adicionales" no saldrán arrancando los posibles candidatos?
"No, incluso hay
señales de inversionistas extranjeros que tienen interés de participar en
los procesos de licitación en Chile", responde el subsecretario del
Trabajo, Mauricio Jelvez, quien ya había anticipado la idea de que las
nuevas licitaciones incorporaran un plan de protección social para los
trabajadores.
Más allá de quién paga, la suerte ya está echada para el Gobierno, y el
tema va muy en serio. De hecho, el visto bueno de la propuesta lo dieron
los ministros que conforman el "equipo político" de La Moneda, incluido el
vocero de Gobierno, Francisco Vidal; el ministro de Obras Públicas, Sergio
Bitar; el subsecretario de la Presidencia, Edgardo Riveros, y un
representante de Interior.
Es más, en cuanto se tomó la propuesta de la Subsecretaría del Trabajo
como definitiva, se le informó al Sistema de Empresas Públicas y se creó
una coordinación ad hoc para los procesos de licitación que va a dirigir
nada más y nada menos que Alejandro Ferreiro.
Pasó la posta
Pero como para que las cosas funcionen bien hay que dar y recibir, una vez
aprobada la fórmula en la que trabajó más de cuatro meses, el Ministerio
del Trabajo decidió "pasarles la posta" a las empresas.
Al menos así está pasando con la Empresa Portuaria de San Antonio y con su
presidente, Patricio Arrau, quien desde el jueves pasado dirige la mesa de
negociación con sus trabajadores, que será seguida pero ya no "tan de
cerca" por la Subsecretaría del Trabajo. "Lo que se concretó en esa
reunión fue el traspaso de la posta; ahora corresponde a la Empresa
Portuaria de San Antonio conducir toda esta negociación", dice Jelvez.
Nueva agenda
¿El tema? Una "agenda corta" que, según el subsecretario, tiene que ver
con la pérdida de empleos, "producto de la menor competitividad que tiene
la parte pública del puerto"; y una "agenda larga" de reivindicaciones
vinculadas al plan de protección social; es decir, lo que deberá suceder
después de que termine la licitación.
Es tan gráfica y literal la entrega del "testimonio" que hizo el
ministerio, que el subsecretario Jelvez decidió participar sólo en la
primera parte del almuerzo que dio inicio a la mesa de negociación y
después dejó a Arrau a cargo.
Pero, ojo, que este gesto también podría ser interpretado como una señal
de que las relaciones entre ambos personeros están mejor.
Esto, porque las cosas se pusieron difíciles luego que Arrau asegurara a
"El Mercurio" que el subsecretario Jelvez estaba "desinformado", por
afirmar que la licitación de Valparaíso estaba más adelantada que la de
San Antonio.
"Eso se dio en un contexto de incertidumbre, cuando todavía el Gobierno no
decidía licitar Coquimbo, Valparaíso y San Antonio simultáneamente;
después eso desaparece, los actores quedan más tranquilos y ahí se diseña
el modelo", señala Jelvez.
En todo caso, la autoridad agrega que sellaron las paces después de que
Arrau "entendió que es un funcionario de Gobierno, que tiene que someterse
a un diseño estratégico de definiciones que se toman en La Moneda".
SE APRUEBA
EL VISTO BUENO de la propuesta lo dieron los ministros que conforman el
"equipo político" de La Moneda, incluido el titular del MOP, Sergio Bitar;
el subsecretario de la Presidencia, Edgardo Riveros, y un representante de
Interior.
Fuente: El Mercurio