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"La
idea es que en algún momento todos los puertos sean
operados por privados", declaró Andrés Rengifo, director
de la unidad de empresas portuarias del Sistema de
Empresas Públicas (SEP), al diario capitalino La
Tercera.
Con esto Rengifo dejó en claro que la tercera etapa
privatizadora de los puertos del país ya comienza a
hacerse realidad. Y San Antonio, con su sitio Espigón,
forma parte importante de ella.
Este tercer proceso se suma a los realizados en 1999,
bajo la administración de Eduardo Frei, que en el caso
de San Antonio significó privatizar los sitios 1, 2, 3 y
8; y luego durante el Gobierno de Ricardo Lagos, que
transfirió Iquique, Arica y Antofagasta.
En este tercer proceso licitador, los puertos que van
más adelantados son San Antonio y Valparaíso. El
terminal sanantonino espera enviar su presentación al
Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TLDC) en
las próximas semanas, de manera de adjudicar el Espigón
a partir del tercer trimestre del próximo año, siempre y
cuando no surjan imprevistos en la planificación ni
conflictos con los trabajadores portuarios, que siguen
con extrema atención cada paso del proceso.
Según cifras extraoficiales, el privado que se quede con
la licitación del Espigón deberá invertir cerca de 440
millones de dólares.
En el caso del puerto de Valparaíso, se estaba a la
espera de la determinación del TLDC, pero el terminal
interrumpió este trámite para aclarar con el SEP si los
actuales operadores, Von Appen en Valparaíso y Claro en
San Antonio, pueden participar en lo que se va a
concesionar. En el Gobierno ya habrían llegado a un
consenso: pueden, pero con condiciones. Tras esta
determinación, "esperamos que en cuatro o seis meses más
podamos licitar", señaló a La Tercera Germán Correa,
presidente de la Empresa Portuaria de Valparaíso. A
diferencia de San Antonio, este terminal requiere una
inversión de 350 millones de dólares para ampliarse. Si
no lo hace, colapsará en cuatro años.
Tanto en San Antonio como en Valparaíso hay interés de
grupos como Claro, Von Appen y Urenda.
Otro puerto que será concesionado próximamente es
Coquimbo. En septiembre oasado se inició el proceso de
adjudicación, ingresando la solicitud al TLDC. Según
Andrés Rengifo, su licitación podría comenzar a fines de
este año o a principios del próximo.
Al Gobierno también le interesa licitar Talcahuano, en
la Octava Región. El año pasado se suspendió el proceso
de privatización de ese terminal -que requiere más de
100 millones de dólares de inversión- por presión de los
trabajadores. La presidenta de la empresa portuaria,
Eliana Caraball, afirma que los trabajadores ya no son
un obstáculo y que el costo de las indemnizaciones o de
la reinserción laboral será incorporado en el proceso, a
costa de los privados. Según las estimaciones de
Caraball, la licitación podría concretarse en 2009 ó
2010.
Preocupación
El gerente general de Hamburg Sud, Gilberto Rubio, se
mostró preocupado por el atraso en los puertos. "Los
puertos chilenos no están a la altura con la capacidad
de las naves, que cada vez son más grandes, y deben
modernizarse, pero se han demorado en hacerlo. Están
perdiendo competitividad frente a otros puertos de
Sudamérica", opinó el ejecutivo, quien piensa que el
Gobierno debiera potenciar los dos principales puertos
del país, Valparaíso y San Antonio, más que preocuparse
de la competencia intraportuaria.
Fuente:
El Líder
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